
Víctor Guzmán fue el ingeniero responsable del proyecto, por haberse encargado de la primera construcción de la obra, de la mano del propio Soto.

Para devolver a los caraqueños el ícono legado por el importante artista cinético venezolano, se invirtieron un millón de bolívares fuertes, suma que cubrió la reconstrucción de la escultura, las obras civiles y la adecuación del entorno.

El trabajo de reconstrucción se inició en febrero de 2006 con los planos, bocetos y documentos del montaje original de la figura, realizado en 1996.

La nueva Esfera Caracas se realizó siguiendo las técnicas y procesos de trabajo ideados por su creador, luego de suscribirse un acuerdo entre el Centro de Arte La Estancia y la Fundación Jesús Soto.

El globo naranja está compuesto por más de dos mil trescientas varillas metálicas, su movimiento y luz hacen más amable el trayecto para quienes se trasladan por una de las principales arterias viales de Caracas.

Para resguardar la pieza de los actos vandálicos y hurtos que la destruyeron, se le incorporaron mecanismos de seguridad y vigilancia.

En el perímetro de la Esfera Caracas se construyó una fosa que cuenta con un cerco eléctrico y un sensor conectado con la Base Militar de La Carlota, que activará una señal de alarma, en el caso de un intento de robo.

A diferencia de su antecesora, la nueva obra cuenta con un sistema de iluminación, lo cual facilita su visibilidad y resalta el esplendor de la pieza en las horas nocturnas.

En septiembre de 2006, la Esfera Caracas, obra del maestro Jesús Soto, volvió a levantarse en la Autopista Francisco Fajardo a partir de los trabajos de reconstrucción realizados por PDVSA Centro de Arte La Estancia.