Palabras de la gerente general de PDVSA La Estancia Beatrice Sansó de Ramírez
Esta noche el sentimiento del ser latinoamericano arderá en nuestros corazones. Nos encontramos en este recinto para presenciar el estreno del documental "América Tiene Alma" del virtuoso director de cine Carlos Azpúrua. En esta ocasión nos conectaremos con las raíces que nos unen e identifican; nos reconoceremos inmersos en un continente culturalmente rico, nutrido de mestizaje, de sincretismos, de tradiciones y de patrimonio inmaterial al cual no podemos renunciar.
Es importante reconocer la trascendental labor que precede al creador de esta cinta, quien ha dedicado múltiples esfuerzos en diferentes ocasiones a mostrar al mundo el legado cultural y los grandes problemas que aquejan a nuestros pueblos originarios. Desde su "Yo hablo a Caracas", donde un jefe Yanomami hacía un llamado al resto de la sociedad para que tomaran en cuenta la condición de su etnia, pasando por "Amazonas el negocio de este mundo", en la que quedaba evidenciada la condición rapaz de ciertos grupos neocolonialistas, como el de las "Nuevas Tribus" que se valían de la religión para expoliar a los desheredados de la tierra y al pulmón amazónico, así como para favorecer la tendencia de las trasnacionales a patentar las especies botánicas para fines descaradamente comerciales.
La labor de Carlos Azpúrua como gremialista, defensor del cine nacional y en general de las diversas manifestaciones artísticas del pueblo venezolano le merecen nuestra más sincera gratitud y admiración. Como presidente de la comisión de cultura del Poder Legislativo combatió con gallardía los más diversos intereses creados para promulgar la Ley del Cinematografía Nacional, la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural y la Ley de Fomento y Protección al desarrollo Artesanal, de tal manera que los creadores y cultores populares han tenido en Azpúrua un férreo defensor de sus anhelos y reivindicaciones.
Carlos Azpúrua ha seguido una línea de acción estética, artística y de denuncia absolutamente congruente, donde el poeta de la imagen y el luchador social se integran en un arte cinematográfico que a un mismo tiempo cautiva y conmueve.
En tal sentido cabe citar unas profundas reflexiones del mismo Carlos Azpúrua sobre la utilización del cine documental como instrumento de difusión de las verdades que signan nuestro tiempo. De tal manera "el documental como género ha asumido el papel comunicativo fundamental por su veracidad, su capacidad de reflexión y, sobre todo, porque se convierte en una referencia que exige verdad".
Carlos Azpúrua es un defensor acérrimo de los derechos de los pueblos excluidos, tal como lo demostró en su penúltima cinta, "Saharaui la última colonia del África", también auspiciada por PDVSA La Estancia. En dicho documental, Azpúrua representa con imágenes fidedignas el genocidio perpetrado contra este pueblo que subsiste en medio del adusto paisaje sahariano, inmerso en una inenarrable estrechez material.
En la misma línea y urgidos por el deber de asistir a nuestros pueblos originarios, PDVSA La Estancia ha favorecido a las comunidades indígenas venezolanas a través de la ejecución sistemática de planes de ayuda para apoyar las expresiones culturales de nuestras etnias. Uno de estos planes consistió en el aporte económico para la realización del proyecto denominado "YANOMAMI OWE MAMOTIMA, EL ARTE DE HACER PAPEL ENTRE LOS YANOMAMI", mediante el cual se generaron beneficios e ingresos directos a la comunidad, basándose en actividades ecológicas, creativas y sustentables, a través del cual se reafirmó el arte, los conocimientos tradicionales, el idioma y, en general, la cultura Yanomami.
Del mismo modo, brindamos nuestro apoyo incondicional a la "ESCUELA COMUNITARIA DE INICIACIÓN DEPORTIVA GRAN SABANA", con la dotación de una cantidad considerable de materiales deportivos; así como la guiatura en la creación de las "ESCUELAS COMUNITARIAS DE FÚTBOL MENOR PDVSA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS", el cual tiene como finalidad, establecer en los niños, niñas y adolescentes de este sector del país, la metodología de aprendizaje de este deporte.
En el año 2008 se celebró un Convenio de Cooperación con la "FUNDACIÓN INDÍGENA MEDEWADI". La colaboración con la misma consistió en la entrega de un aporte económico destinado a la realización de un censo, enmarcado en la ejecución del Proyecto denominado "Plan de Desarrollo Integral para la Cuenca del Caura" que permite detectar las necesidades de estos venezolanos y venezolanas para asegurar el cumplimiento de sus derechos, que por lo demás están consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Por otra parte el pasado año inauguramos la exposición "la Resistencia Indígena", con piezas arqueológicas y etnológicas, representativas de la batalla de nuestros pueblos originarios que enfrentaron de manera contundente al invasor genocida español. En la actualidad esa lucha asimétrica discurre por senderos mediáticos, académicos, intelectuales, artísticos; es por eso que hoy día la lucha contra el colonialismo, más que en resistencia bélica, deviene en resistencia cultural.
Para PDVSA La Estancia es un verdadero orgullo, exhibir esta noche esta nueva obra maestra de Carlos Azpúrua, América tiene Alma, cuya realización contó con el irrestricto apoyo de la institución que tengo el honor de dirigir. Fruto de una ardua investigación y de trece viajes a la nación del altiplano, este nuevo proyecto nos revelará una de las tradiciones más hermosas del continente: el Carnaval de Oruro, patrimonio inmaterial de la humanidad declarado por la UNESCO.
La cámara de Carlos captó escenas del Carnaval de Oruro, festividad que ensambla una cantidad asombrosa de integrantes de las etnias indígenas oriundas del corazón de la hermana República de Bolivia, donde se le rinde un homenaje a la Madre Tierra, en retribución por la gracia infinita con que bañó a esta nación entera.
Esta celebración popular es llevada a cabo cada año en la ciudad de Oruro, conocida como "la capital folclórica de Bolivia", donde los participantes, utilizando vestiduras llamativas y realizando bailes tradicionales, que demuestran el sincretismo y la influencia de los más diversos grupos sociales, comienzan una fiesta que se extiende por diez días y diez noches con el propósito de venerar a la Madre Tierra o su equivalente en la religión cristiana la Virgen del Socavón, de origen español.
La figura de los Diablos Danzantes es uno de los símbolos de expiación y redención que por su belleza y profundo significado incidieron en el nombramiento patrimonial de las fiestas de Oruro, lo cual los vincula a nuestros Diablos Danzantes de Venezuela, demostrando así ese carácter multifacético y pluricultural de nuestra América. En igual sentido, estamos trabajando para que esa importante manifestación cultural venezolana -expresión tradicional en la que se ligan influencias indígenas, africanas y españolas- también sea declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por parte de la UNESCO.
PDVSA La Estancia, siguiendo las directrices del gobierno Revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela, protege, revaloriza y difunde nuestro vasto acervo cultural, que se manifiesta tanto en nuestros tesoros patrimoniales como en los intangibles saberes y tradiciones que perviven en la memoria colectiva de los pueblos.
Permanezcamos entonces, atentos ante esta maravillosa exposición de nuestra propia naturaleza e identifiquemos el espíritu auténtico de los pueblos que han desarrollado cultura y ancestrales saberes en la vasta superficie de nuestro terruño latinoamericano; pueblos que desde hace miles de años han evolucionado en busca de su propio destino y cuyos anhelos se esparcen como el viento a través de los altiplanos sureños en un tiempo de transformaciones profundas, donde nuestras más genuinas raíces han despertado para cambiar el ritmo de la historia.
¡Bienvenidos!