Hace apenas unos años atrás, sólo un grupo muy selecto tenía conocimiento de qué era PDVSA La Estancia. De hecho, apenas 6 mil personas al año visitaban sus instalaciones, y su único objetivo era la presentación de espectáculos artísticos desvinculados de la realidad nacional.
Hoy, comprometido con el proceso de cambios destinado a consolidar la patria inclusiva, solidaria y participativa que queremos, PDVSA La Estancia se ha convertido en el instrumento de PDVSA para la creación de programas de desarrollo comunitario en el ámbito cultural, social y rescate patrimonial, dentro y fuera de sus predios. Así, además de ofrecer más de 200 espectáculos culturales y artísticos gratuitos anualmente, basados en nuestras efemérides históricas, tradicionales y sociales, que atraen a un público de 60 mil personas al mes, PDVSA La Estancia lleva a las comunidades presentaciones musicales y teatrales, efectúa planes de beneficio colectivo en materia de educación y salud, así como el rescate de nuestra memoria a través de la rehabilitación del legado patrimonial.
Así, siguiendo esta necesaria e inédita ruta que ha devuelto el esplendor a emblemáticas piezas artísticas y arquitectónicas como la Esfera Solar del maestro Jesús Soto (con una inversión de un millardo de bolívares y reinaugurada el 16 de septiembre de 2006) junto a los teatros San Martín y Tilingo, hoy PDVSA La Estancia se enorgullece de haber participado activamente en el sueño de rehabilitar esta monumental joya de la creación plástica tridimensional para el disfrute de todas y todos los venezolanos. Al verla vibrar nuevamente al compás de sus mariposas mecidas por el viento, cuesta imaginar todo el trabajo de investigación, búsqueda de materiales, lucha contra variables impredecibles como el clima y otras tantas que, en momentos, parecían conspirar contra el feliz término de este compromiso adquirido con la ciudad de Caracas, la reina del Guaraira Repano, la Cuna del Libertador, y el país entero, esta noche concluido con el favor de Dios.
La entrega del Abra Solar, sin embargo, apenas marca el inicio de un proceso de rehabilitación que plenará nuevamente de vida, actividad y alegría el eje cultural Plaza Venezuela-Sabana Grande. En tal sentido, me llena de orgullo anunciar los avances efectivos de los trabajos que traerán de vuelta el brillo de la obra Fisicromía Homenaje a Don Andrés Bello, original del maestro Carlos Cruz Diez, y perteneciente al conjunto escultórico en el que se inscribe nuestro Abra Solar. Para lograrlo, fue necesario habilitar una línea de producción especial en la empresa Cerámicas Carabobo para imprimir las baldosas con efecto de tricromía bajo la misma técnica y el mismo acabado de hace 30 años, así como la reelaboración de los elementos de aluminio y hierro fundamentales en la creación del efecto óptico conocido como “Color Aditivo” y la recuperación de las áreas verdes perimetrales.
Como una onda expansiva, este proceso de rehabilitación se extiende hacia los predios del muy querido Bulevar de Sabana Grande, lugar pintoresco, generoso, irrepetible, donde se reencuentran las esencias de la pluralidad caraqueña, para volver a hacer de éste un espacio para la gente. Ello requiere de una atmósfera de confianza y seguridad que sólo puede alcanzarse con el trabajo diligente de las instancias públicas y la estrecha colaboración de la ciudadanía. De tal suerte, PDVSA La Estancia y la Electricidad de Caracas, ahora adscrita al Ministerio del poder popular para la Energía y Petróleo, trabajan en la instalación de una red de 80 postes de 400 W Metal Hide (luz blanca) desde la Avenida Las Acacias hasta Chacaíto, cuya luz brindará mayor seguridad y tranquilidad a toda la comunidad que reside en Sabana Grande, así como al resto de las caraqueñas y los caraqueños que transitan por el Bulevar. Y con la luz, llegará la música, la poesía y el reencuentro cada fin de semana cuando, en distintos puntos del Bulevar, actividades lúdico-artísticas para grandes y pequeños nos hagan soñar otra vez y, en las noches, en el popular Callejón de la Puñalada resuene el cautivante sonido del jazz y la nostalgia del bolero, para que Sabana Grande brille nuevamente para ti, y Plaza Venezuela sea el lugar donde confluye el amor por Caracas, eje a través del cual se extienden otras zonas de interés cultural, como la Sala Bolivariana de la Casa Santaella, al lado del Panteón Nacional, y el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda, en el dinámico oeste capitalino, que también cuentan con el auspicio de PDVSA La Estancia. Tal empeño por estimular la generación de nuevos centros de difusión cultural se circunscribe, además, en la necesidad inminente de ofrecer alternativas de formación y esparcimiento, en el marco de la reducción de la jornada laboral, en pro de fomentar el disfrute de mayor tiempo libre.
A través de la sistemática recuperación de nuestra memoria colectiva y la humanización de nuestro espacio vital, PDVSA La Estancia pone al alcance de todas y todos el disfrute de la cultura, fundamental actividad humana que goza rango de derecho de disfrute colectivo, consagrado en los artículos 98 y 100 de nuestra Carta Magna. Por supuesto, el disfrute de derechos implica el cumplimiento de obligaciones por parte de la ciudadanía que, en consonancia al espíritu participativo, solidario e inclusivo que impulsa la revolución bolivariana como nuevo modelo de relación social, debe orientar su poder creador a la siembra de conciencia en torno al uso responsable de joyas patrimoniales y zonas rehabilitadas, para que perduren por siempre como testigos vivientes de nuestra identidad, aprovechando la fuerza organizativa representada en los Consejos Comunales, la propagación y carácter multidisciplinario de las Misiones, las sedes de los Núcleos Endógenos y el liderazgo de los representantes vecinales, entre otras instancias de carácter popular, para acabar de una vez y para siempre con el terrible pesimismo de lo imposible y sustituirlo por la Utopía de lo Posible, ideal que inspira el diario quehacer en el Oasis Cultural capitalino, y que deseamos proyectar como modelo de acción que nos permita alcanzar para el año 2010, en el Bicentenario del 19 de abril, la meta de vivir en una Caracas bella, con todos sus espacios recuperados, una ciudad socialista, paradigma de la urbe del siglo 21.