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KIUPA tapices hechos a mano
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Como testimonio de sus antiguos pasos por el mundo, nuestros antepasados tallaron en la durísima roca representaciones gráficas, de enigmáticas formas y múltiples significados, aún inciertos en la actualidad.

Tales grafismos se denominan petroglifos, palabra compuesta por los vocablos griegos petros (piedra) y glyphein (tallado). Considerados como el elemento pictórico más cercano a la abstracción simbólica de la escritura, su origen más antiguo se remonta al 10.000 A.C., extendiéndose su uso por determinados grupos culturales, incluso hasta los albores del siglo XX, cuando hicieron contacto con la llamada cultura moderna.

Uno de sus aspectos más fascinantes, sin embargo, es la diversidad de sitios donde estas formas comunicacionales han sido halladas. De hecho, se han encontrado petroglifos en todos los continentes, a excepción del helado territorio de la Antártida. En nuestro país, se han clasificado, hasta el momento, 470 de ellos, y se calcula que fueron esculpidos entre los años 5.000 y 3.000 A.C.

Otro aspecto que causa fascinación –y origina interés en torno a su naturaleza simbólica- es la especificidad de sus formas. Así, los petroglifos hallados representan figuras antropomorfas (humanas), zoomorfas (animales) y geométricas. Derivadas de éstas, se han encontrado también composiciones zoo-antropomorfas (de seguro representación de seres mitológicos), antropo-geométricas y zoo-geométricas.

Es precisamente la insistencia en tales representaciones, y su grabado en grandes rocas, lo que respalda la tesis de su valor comunicacional. De tal forma, antropólogos y otros estudiosos creen que nuestros antepasados buscaban plasmar con ellos su entorno; por eso, se considera al grafismo de los petroglifos como parte de un idioma. De igual modo, se le atribuyen significaciones de orden esotérico, como escenas de ritos mágicos, iconografía de Dioses y hasta visiones chamánicas. Incluso se le han otorgado usos más pragmáticos, como demarcadores de territorio, señalizadores de ríos e indicadores de zonas óptimas para la cacería, entre otros.

Su permanencia en el tiempo, su inquietante simplicidad y el misterio que encierran sus trazos, hacen de estas ancestrales evidencias motivo de encanto e intriga.

Los tapices KIU-PA, hechos a mano sobre cáñamo, con lana virgen traída de Quíbor y de Los Andes, conjugan dos elementos atávicos de nuestro ser: la representación de los petroglifos y el arte del tejido. Ambos llenos de secretos y destrezas… ¡e infinitas posibilidades de conocer!

La cooperativa KIU-PA tomó su nombre de un vocablo timoto-cuica que significa Camino. Fue creada en 1960 por un grupo de mujeres interesadas en el trabajo manual como senda para el estudio de la atención. Así, su obra se centra en el trabajo en equipo, la compenetración mística con las materias primas y la conexión –también mágica- con el mundo interior de cada artesana.

La jornada se inicia con la búsqueda de la materia principal del tapiz que es la lana virgen, a veces irregularmente hilada y otras con abrojos y muy sucia, que debe lavarse y liberarse de impurezas.

PDVSA La Estancia en consonancia con su empeño de divulgar el patrimonio cultural y apoyar a sus creadores, y en el marco del mes de la mujer, honra el esfuerzo creativo de estas artesanas, que vincula en forma de color y figura el cultivo de la espiritualidad y la exaltación de nuestras raíces aborígenes.

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